Crónica de un viaje sin planificar: Una vuelta por África

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Chad

estamos forraos

Yaundé, Camerún; 27.08.2004

  Toda la zona que rodea el Lago Chad tiene leyenda de bandolerismo aunque menos grave y muy esporádico; nada comparable a lo que pasa por el verdadero desierto del lejano norte. Esperemos no tener que pedir grandes cosas a esa tartana de coche sobrecargado.
  

Desde que salí de viaje, con más o menos dificultades, me había ido librando de dar dinero a ningún policía corrupto en fronteras o en el interior de los países. Aunque la forma en que todos hablan de Chad, especialmente sus vecinos de Níger, lo convertía a priori en una dura prueba. Decían que es que en Chad los policías no tienen mucho dinero. Pues no te jode...
En el puesto fronterizo y otro control de gendarmes posterior ya vi que a todo el que no fuera de Chad, le sacaban unos billetitos con la excusa de pagar el servicio apuntar sus datos en un cuaderno. De momento me libré dando impresión de guiri despistado y con palabras listas para cambiar de tema en cualquier momento. "Me dijo el cónsul que informara de mi llegada en la prefectura de tal y tal, cómo se puede llegar..."  
Descolocando a los policías con cosas así, luego no saben si pedir dinero será meter la pata. "Y cuánto tiempo queda el coche tirado sin que pase nadie si hay una avería?" Cambiar de tema y que no les de tiempo a pensárselo mucho... lo más que hicieron fue pedirme genéricamente un "regalo". Como buen guiri tonto le dije que tenía algo de agua pero no estaba muy fresca, aunque espera: si quería tenía también algo de leche en polvo... Como parece que el gendarme del puesto no tenía sed, seguimos el trayecto.  

La subprefectura de Rig-rig ya está después de la frontera y de haber pasado por todos los trámites pero siguen aprovechando para tratar de sangrar algo de dinero a los coches que aparecen. Como había que pasar la formalidad, dormimos allí, pegando a la casa del comisario y las chozas (digo chozas) de policía y gendarmería. Nadie sabe cuál es la diferencia entre ambos cuerpos pero yo sé por qué hay dos: sacan dinero a la gente dos veces.

  Personalmente, prefería pernoctar allá porque, subido en el techo del coche, me estaba dando el sueño y de otra forma no habríamos parado. Además, me gusta dormir en la arena.
  Ya lo sabía de antes pero esa mañana comprobé en la práctica lo importante que es para la vida real, saber jugar al mus.  
  Por la noche el comisario recogió las tarjetas de identidad y pasaportes de los que íbamos en el bólido. Se le alargaron los dientes como a una rata planeando la de dinero que iba a sacarle al blanco caído por sus dominios.
  No tuve tiempo de darme el primer mus y tratar de pasar de largo, por la mañana el comisario-rata me hizo llamar diciendo que conocía de la existencia de mi cámara de fotos: -Como la cámara la llevo enganchada en el cinto, escaparse era imposible.  
  -Quiero verla; y quién le ha dado a usted permiso para entrar con una cámara en Chad y robar nuestros secretos? [sic] ..............en realidad el comisario aprendiz de mus, quería decir: No hay descartes; juega  
Aquello me dio mucho de mal rollo. Cuando al comisario le mostré la cámara, no teniendo muy claro si la quería agarrar para quedársela sin vuelta, no la solté. De repente produjimos un forcejeo que en un segundo, subió la temperaura, si no estaba ya bastante calentada con el corte de mus. Todos callados, ambiente eléctrico. Forcejeo. ..............si me hubieran preguntado, yo diría: paso a mayor

El comisario, quizá poco acostumbrado a que alguien le pusiera un mínimo de resistencia, me vociferó, entre encolerizado y sorprendido: Yo soy el comisario (-rata) de esta subprefectura, aquí se hace lo que yo mando; aquí tengo tu pasaporte!! ...........queriendo decir: Envido a mayor con todos los reyes de la baraja!

Lo vi tan feo (qunaue comisario era feo; ahora me refiero solamente a la situación) que me creí obligado a tirar del arriesgado truco del reportero dicharachero. Obligado a jugar de improviso: "Muy bien; yo soy periodista y me encuentro en regla para realizar mi reportaje a nivel de Chad como para que nadie tenga que venir pidiéndome nada por la fuerza". .............queriendo decir: Quiero el envite; envido más.

Se había acercado un militar a echar un ojo, como cuando se hace corro morboso para ver una pelea. E hizo un comentario: "Uuuh, los periodistas escribís muchas cosas en vuestro país". En el momento más tenso, no supe si ese comentario me favorecía o tendría otro filo. Lo del reportero más dicharachero tiene siempre un segundo filo. Por lo menos, El Rata, al oír otro envite, se midió un poco más:

Vamos a ver; tiene acá usted la documentación correspondiente a su trabajo? ...............queriendo decir: con qué reyes quieres tú envidar?

En N'Djamena me esperan esta semana que viene para realizar el "peaso" reportaje, de acuerdo con las administraciones locales. Si quiere usted que le envíen permisos, lo podemos solicitar para que envíen por fax lo que haga falta. ............queriendo decir: échate un órdago y los ves (-rata).

Un intento de impresionar con eso de que me esperan las administraciones y tratar de provocar un despiste del tipo "a ver si el tío va a hacer un reportaje que sea importante para los corruptos de arriba y la voy a estar cagando..."

Bien, le voy a retener a usted en este puesto durante 48 horas mientras aclaro el tema antes de recibir confirmación de  si permitirle a usted continuar hacia N'Djamena o bien le devuelvo hacia Níger...      .............queriendo decir: voy a envidar otras diez.

(es cierto que no me importaba quedarme 48 horas allá o que me devolviera para Níger. Otro capítulo para el cuaderno de bitácora y ya está. Y si me quedo dos días, creo que me haría medio amiguete de él y luego ya se enrollaría más... pero aún no estaba claro si se quedaba con mi cámara o si me quería sacar un dineral y preferí echarme el órdago para que me tuviera un respeto -creo que es más correcto escribir "hor dago", pero nos entendemos-)

De acuerdo, no tengo prisa y no hay ningún problema. De todas formas, quiero hacer una llamada.  ..........órdago (-al Rata).

Una llamada a dónde? 

A N'Djamena...

A N'Djamena pero a quién? 

Pues para explicar a mi organización que puedo llegar con algo de retraso o que igual tengo que volver a Níger; en cualquier caso, que lo comuniquen a la administración, si hace falta enviar algún papel aquí o mover algo.

Bueno, y si le devuelvo a usted de nuevo para Níger, entonces... qué haría? 

(no es asunto tuyo, inocentón) Si no hay más remedio, ir desde Niamey a N'Djamena por avión, o si la organización dice que no es conveniente realizar el reportaje, no se hace y punto; yo soy un mandao. 

(veeenga tonto, que conmigo te arreglas por menos precio!) Pero si tienes que retornar a Niamey y volar, te saldrá mucho más caro, eh?

Si no fuera en una situación tan tensa, ese poli inocente me habría inspirado cierta ternura; en otras condiciones, me habría tenido que aguantar la risa al hacerme el tonto al pedir algo por fax en ese sitio, donde no había electricidad ni teléfono... Pero tras el forcejeo y los primeros envites tan tensos, no estaba para risas. No me pongo nervioso fácilmente pero esa vez lo notaba por todo el cuerpo. Uno de los momentos en el viaje que me he alegrado de no perder del todo los papeles y mantener calma. Supongo que solamente leerlo no transmite tanto la sensación; hay que forcejear con un poli-rata chulesco que te vocifera bajo su turbante para meterte en el caso.

Mientras pensaba en qué hacer si el poli aceptaba el órdago y tenía que hacer una llamada, pensé que tenía un par de números de teléfono del marido de la representante consular de Suiza en Chad. Me lo dio un amigo suyo en Níger diciendo que le visitara de su parte y que, como el tío no tenía más trabajo que ser marido de la suiza, tendría todo el tiempo del mundo para ayudarme y llevarme por ahí. En caso de órdago visto, podía usar ese teléfono para decir que era un contacto con las organizaciones suizas y embarullar las cosas como para que nadie entienda muy bien quién es quién ni qué es qué. 

Estos polis corruptos no quieren complicarse la vida ni buscarse problemas, solo asustar un poco y provocar que el blanco forrado de dinero proponga si no lo podríamos arreglar con un sobornito...

Así que no creo que El Rata quiera ver el órdago y buscarse problemas él mismo. Y prefiero que no lo haga, pero si hace falta, llamamos y lo embarullamos todo lo que haga falta.

-Aclarémonos: Qué tipo de trabajo realiza usted?

En Chad, nada de periodista de temas políticos pero sí algo en que a la administración de su país le interese causarme buena impresión: Le detallé que reporto en relación a diversos trabajos de cooperación europeos y necesidad o no de aportar más recursos para proyectos, en colaboración con la administración de Chad bla bla...

 

 
 
 
 

Me dijo que aunque yo insistiera en llamar, en ese pueblo solamente se podía hablar por teléfono satélite. Le propuse comunicar por radio y que desde otra estación llamaran ellos mismos a los teléfonos de mi "hermano", el marido de la suiza.

El comisario no quiso el órdago; jugar al mus es resbaloso si no tienes muy buenas cartas y los dos estábamos para resbalar. Por otro lado, yo pasé de esconder y templar mis nervios a cogerle un poco de gusto a la partida.

Después me dijo que ya veía que estaba todo en regla y que, de hecho, ya estaba al corriente del tema de mi trabajo a nivel de Chad pero que debo entender que es necesario que él realice su trabajo de controlar en la subprefectura quién está y qué se hace................sácate las piedras del envite, que yo no voy a por la grande.............. 

Ya mucho más amistosamente me dijo que, incluso, me podía quedar a ver el pueblo un par de días; entendámonos: no retenido sino invitado.

Y de todas formas, había que pagar unas mil pelas por el trámite de apuntar mis datos en el "cuaderno de comisario-rata".............envido a pequeña!  Sentí la tentación de entrar al trapo otra vez pero con la cámara a salvo y el poli de buen talante... me hice cargo de que al mus no es bueno ni prudente intentar ganarlo todo, así que le di su parte ..............sácate la pequeña.

El poli repitió lo de si me quedaba invitado.....................tienes pares?

Pasé de la fase de querer desaparecer de allá cuanto antes a obligarme a pensarlo más desacio: pero si me quedo invitado en casa del comisario... a ver si se descubre el pastel de que no soy nada y me meto en un fregao...

 
 
          ................................................... Acepté               ........................como robles!  

Los del coche se alarmaron al principio pensando que me quedaba retenido y el chófer hizo ademán de ir hacia el comisario para que éste se dejara ya de chorradas con el pobre blanco. Les costó un poco entender que me quedaba invitado porque yo quería (tan difícil es de entender que después de estar a punto de que me robe la cámara me haga amigo del Rata?).

Cuando salí de la choza del Rata, el jefe de gérmenes... digo gendarmes, me hizo también el típico ademán chulesco de que pasara por su otra choza: también él quería sacar tajada. Mientras apuntaba mi nombre en su cuaderno le fui tratando de despistar con mi monólogo: El comisario (-El Rata), es bien gentil; me voy a quedar invitado en su casa y tal... me ha sorprendido ver que él mismo ya estaba al tanto de mi misión...

No le debí de despistar tanto porque me dijo que le tenía que pagar 5000 CFA por el servicio de apuntar mis datos en su cuaderno de mierda. "Ah, después del visado aún hay costes? Bueno..." Saqué un billete de 5000 de los que se usan en Africa del Oeste, que no es de curso en Chad y hay que cambiarlo;  y le dije que había que cobrar lo que estuviera estipulado, ningún problema... pero me iba a hacer un recibo porque necesito justificar mis gastos ante mi organización.

El gendarme se me quedó mirando mi cara como preguntándose si es que era tonto y aproveché para decirle también a él que si el coste era por la falta de alguna documentación, que mi organización lo mandaba por fax (a ese sitio sin corriente ni teléfono). No quiso seguir la partida y me dijo que fuera a cambiar ese billete y que ya volviera al día siguiente a pagarle. Sí, sí... 

Lo de quedarme en la casa del comisario-rata fue un acierto; al día siguiente había mercado y el tipo mandó a un aduanero que me llevara por todas partes para que sacara buenas fotos y él mismo se dedicó a llevarme por los sitios. Cuando pasábamos cerca de una viejecita el poli me decía: 

-Dispara, dispara! 

-Pero que la señora no quiere, que se está tapando la cara!

-Dispara, dispara!!

Cierto cambio, desde que me preguntó quién me había dado permiso para entrar con una cámara en Chad y robar sus secretos. Eh?

 

 
El malhechor del turbante verde en la foto siguiente es El Rata.  Los edificios oficiales son de esos elementos que no se pueden fotografiar. Ahí tenéis el resultado de la visita guiada que me hizo El Rata para que la fotografiara.  

En Chad, llevar un turbante verde te puede causar problemas porque ese color es distintivo de los militares. Yo traía de Níger un turbante verde pero me dijo el tío que como yo era extranjero, no había problema. De repente valía todo. 

El Rata no era militar sino policía y no le correspondía ni tenía un turbante así pero le entusiasmaba ponérselo para ir a la mezquita o para cualquier paseo conmigo. Se ilusionaba como un niño; se lo acabé regalando. 

Me puso al borde de las carcajadas cuando, llevando el turbante puesto por la zona de mercado de camellos y tratando de sujetar uno para sacarle una foto, el bicho le regurgitó un poco de vómito verde por todo el turbante ...tranquilo amigo, que es del mismo color y casi no se nota... (a la hora de escribir esto, en el cibercafé, se me ha soltado una risilla y me está mirando la gente). Si es que con El Rata me lo pasaba muy bien! Le acabaré enviando algunas fotos que tomé allá ...Creo que a eso se le llama síndrome de Estocolmo.

 
  Era mejor ir acompañado del Rata por el pueblo porque si no, los niños que querían aparecer en todas las fotos eran algo insoportable. Trataba de despistar apuntando con la cámara hacia algún otro sitio para que los niños se apelotonaran allá y luego girarme y disparar rápidamente a mi verdadero objetivo pero siempre había algún niño melón que conseguía meter la cabeza en la composición de un salto.
 

Durante aquellos días en su casa (en las dos fotos siguientes), El Rata me contó sus penas: El había sido maestro y hacía poco se había metido a comisario. Desde hacía algún mes le habían destinado a ese sitio perdido y alejado de las rutas de Libia; se quejaba de que por ahí no pasaba más que un vehículo a la semana y de esa forma, era imposible hacer dinero. 

Por añadidura, él no solo tenía los hijos gemelos que se veían allá: "Yo soy polígamo y tengo dos mujeres; cada vez que duermo con ellas, se quedan embarazadas y si tengo uno o dos hijos cada año, para el 2020 tendré más de 30. Cómo hago para alimentarlos a todos?" (...puedes empezar por no casarte con más de una mujer, cabrón...)

  Por otro lado, deduje que no duerme mucho con sus mujeres porque, según cuenta, cada vez que duerme con cada una de ellas, se quedan embarazadas. Y solo tiene uno o dos hijos cada año...  
Hubo un momento en que estuve de frente a la mujer que tenía en aquella casa: era la segunda mujer y me pareció una chica muy guapa que no llegaría a 20 años; El Rata tenía 37. En otro tiempo me habría escandalizado un poco esa diferencia. 

Aunque cada vez menos. Igual es la costumbre de verlo o quizá es que yo mismo, cada vez tengo más edad.

Al principio la invitación era por un par de días pero en uno de sus momentos más eufóricos, dijo que aunque había un camión que iba a salir para N'Djamena, yo me podía esperar hasta el próximo vehículo que hubiera, quizá una semana más tarde. Y mientras tanto, iba a pedir permiso a no sé qué coronel para que nos pusieran un coche y visitar unos pozos de petróleo a 7Km de allí, que están a punto de comenzar a ser explotados. Y dijo también que, con el coche que iba a conseguir, me iba a llevar esa semana al borde del lago Chad, que había por allá leones, jirafas, chacales, búfalos y vete a saber...

 
A todo esto, ese día era el cuatro de agosto: No tuve un puro que llevarme a la boca para celebrar desde lejos el chupinazo de las fiestas de Vitoria por la Virgen Blanca -esa especie diezmada por los cazadores furtivos, tan rara de ver, aún mucho más en el Africa Negra-.

 

 

Acepté prolongar por otra semana más mi retención. Dormíamos al raso, fuera de la casa para estar más frescos. Recuerdo que esa noche vi cruzar por todo el cielo, como dedicada a mí, una fabulosa estrella fugaz en medio de un silencio total; provocándome con descaro a pedir un deseo.

Soy un poco escéptico con esto de pedir deseos al destino. Hace unos años, en una montaña de Marruecos, me pasó algo parecido y pedí decididamente un deseo. Igual es que era un deseo difícil pero nunca se cumplió. 

Esta vez pensé que sería mejor pedir una cosa más fácil: concretamente, que mi estancia en aquel pueblo y aquel país no se complicara y que saliera todo bien, sin que se descubriera el pastel ni pasara nada chungo.

Finalmente retiré el deseo y conté con cumplir aquello por mí mismo, sin estrellas ni historias. En definitiva, el destino solo reparte cartas. Aunque no sean muy buenas, la gracia está en jugarlas como mejor puedas, mejor que quedarte pidiendo deseos y esperando a verlas venir. Gracias estrella, pero paso de pedirte nada a ti.

 
El Rata me dijo que para ir a los pozos petrolíferos era mejor esperar al fin de semana porque habría menos presencia de militares. Creo que él mismo se metió en un compromiso porque eso de llevar a un extranjero, que encima es periodista, a un punto de interés militar, en un país como Chad... Le dije que si había cualquier traba o si el tal coronel era algo reticente, que no pasa nada por no ir, que me daba lo mismo. Respondía El Rata "No, no! Ningún problema, ratabla, ratabla, ratabla..."
 

Antes de llegar el fin de semana, me vino apresuradamente del pueblo diciendo que había un coche militar que marchaba esa noche hacia Mao y que había discutido duramente con el responsable de los milis para que me permitiera montar... solo si es que yo me quería ir, claro, y que el coche iba a pasar en cinco minutos.

Ya estaba claro de antes que el bocazas del Rata se metía en un compromiso si me tenía que llevar a los pozos de marrás. Cuando llegó por la noche diciéndome que ya había convencido al militar sobre mi transporte era tal como: no tengo juego; paso al punto -y miedo

 
   

Aquel atardecer, su mujer y los demás que vivían en su casa me habían posado espontáneamente para hacer algunas fotos, aunque ya algo tarde: pensaba al día siguiente montar el trípode y hacer unas fotos antológicas de aquella gente preparando té sobre la alfombra con el sol cayendo sobre las cinco y media o seis de la tarde. 

Teniendo en cuenta que no era la estrella fugaz la que se encargaba de mi suerte en aquel caso concreto, sino yo mismo, elegí jugar con sensatez y aceptar la carta del transporte en el vehículo militar para salir bien de allí ...fuera el punto

Al fin y al cabo, me perdía hacer unas cuantas bonitas fotos allá pero, como en tantas otras ocasiones, pensé que a mí no me paga el National Geographic por hacer ninguna foto y me permití continuar y dejar la partida de mus en tablas. 

  Mientras cerraba mi mochila, intercambié direcciones con El Rata. Me dio la referencia del comisario de Mao, que se encargaría bien de mí y de buscarme transporte. Resulta que, casualmente, era su hermano mayor. El tío se mete a comisario por méritos propios y le dan una subprefectura al lado de su corrompido hermano mayor: Si ya digo yo que las casualidades existen!  

En aquel vehículo, no tocaba ya hacer fotos: El hecho de que fuera un vehículo militar ya era secundario porque, siendo amigo del comisario-rata, seguramente me habrían dejado... antes de pedirme alguna moneda o algún regalillo. Habría sacado muy a gusto un precioso contraluz de luna de uno de los militares sentado y agarrado al techo, portando su metralleta y su turbante. Pero a esa velocidad por la arena rizada, bastante tenía ya con tratar de atarme a las cuerdas de los fardos para no salir despedido cuando el auto levantaba vuelo. 

Eso de que yo llegara en el vehículo militar y quisiera ver al comisario de la prefectura en persona despistó a todo el mundo en Mao y no osaron exigirme dinero; sencillamente decían que después de ver al comisario, pasara por allá para realizar las formalidades. -Vale tío, luego vuelvo. 

El mismo comisario, despistado al ver que su hermano me había enviado escribiendo de su puño y letra la referencia, observó mi pasaporte y dijo que todo estaba en regla y no había nada que pagar puesto que ya veía que tenía el sello de Gaoual (refiriéndose a un sello que me pusieron en Mauritania en el mes de febrero)

 

Según marchaba a la estación acompañado de un policía que el comisario me había puesto a disposición, descubrí que tenía un boquete en el compartimento del GPS y que lo había perdido. Volvimos al puesto de comisaría sin verlo por el camino y dije que lo había perdido allí. "-Seguro que aquí?"  No estaba seguro pero afirmé que era allí con toda certeza. Entonces el comisario dijo que en ese caso, lo encontrarían. Un agente especial para la misión salió disparado de la comisaría y unos minutos más tarde, apareció con el GPS, con toda la configuación cambiada de tanto enredar en los botones. "Buen trabajo, agente".

Dijo el comisario que gracias a que me había dado cuenta inmediatamente y sabía que lo había perdido en la comisaría porque si no, seguramente el agente especial no habría podido encontrarlo. Menos mal que está la policía...

En N'Djamena las cosas no están mucho mejor. Los militares y policías chulean, la gente tiene miedo. Todos los puestos en la administración, ejército y policía están ocupados por los hermanos de etnia del presidente, los Sakhawa. 

En el hotel donde me alojé, frecuentaba para tomar unas cervezas un chaval de la guardia republicana, escolta del presidente, que no comulgaba mucho con él. Con unas cuantas cervezas en el cuerpo, me contó que quería dejar el ejército y el país; me contó de qué manera se torturaba a los disidentes en tiempos de la dictadura anterior y la supuesta actual democracia. También me contó la manera en que los Sakhawa habían revuelto las cosas en Darfur y cómo a los países occidentales les interesa meterse y desestabilizar más para terminar comiéndose el petróleo sudanés, que ahora se lo come Asia. Y mil miserias más. Chad no es un buen país para vivir.

Los hermanos de etnia del presidente chulean de tal forma que el presidente de Chad ha tenido que decir últimamente, que aquel que mate justificándolo con el mero hecho de ser Sakhawa, será ejecutado también.

Al cruzar la frontera con Camerún, una chica me dijo que le había sorprendido ver en el puesto de policía al marido de una tía suya. Creía que estaba todavía en la cárcel por haber asesinado a su propia esposa de un tiro. Pero tenía muchos amigos Sakhawas y ya le habían vuelto a colocar en la policía, nada menos que en la frontera de N'Djamena.

Por fin, en Camerún se respira otro aire.

 

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